No soy partidario ni de listas, ni cosas favoritas, ni de Que tres cosas te llevarías a una isla
desierta ni tampoco de los infames Top
diez de…, no me gustan nada esas cosas, pero sin la menor duda “Anna” es
una de mis películas favoritas.
Pasó desapercibida, no se si se llegó a estrenar en cines y no
conozco a nadie que la haya visto, pero es una auténtica maravilla.
Con la Guerra Fría como telón de fondo, Anna es una desgraciada
cuyas circunstancias han ido martilleando su camino día tras día. En un momento
dado, se encuentra con una propuesta encima de la mesa; ser una espía al
servicio del KGB, cuya tapadera será hacerse pasar por modelo (No es de
extrañar viendo a la actriz).
No tiene una historia lineal, lo cual a mi no me entusiasma, pero
aquí resulta magistral, dando emoción a la trama entre idas y venidas o primero la
pregunta y luego la respuesta. Todo se soluciona a golpe de flashbacks, al
estilo de “Spy Game” Excepcional.
No voy a entrar en temas de feminismo, de si ella es apaleada
durante el film, es objeto de engaños, o si es violenta. Me niego, además, me
da igual. Solo sé que me encanta y que el peligro tiene nombre y apellidos, Anna
Poliatova.
Parece que Luc Besson siente predilección por las chicas jóvenes.
En 1994 rodó “León: El profesional” con una jovencísima Natalie Portman
haciendo el papel de su vida donde una niña se enamora de un asesino, y, en
1990 “Nikita” donde una marginal es reclutada por el servicio secreto. Algunos
se han atrevido a comparar “Anna” con esta última. Personalmente, creo que
nuestra modelo-espía rusa es muy superior, dado que en lo personal no me gustó
la cinta anterior. En cualquier caso, Besson sabe dirigir.
Las coreografías de las escenas de acción, la trama de espionaje
(similar a las que se puede leer en novelas de John Le Carré), la dirección de
la mano de Luc Besson y, por supuesto, Sasha Luss interpretando a la
protagonista (a mí personalmente me encanta y considero que se debe tenerla en
cuenta como futura Chica Bond), hacen
de “Anna” una obra maestra.
El cine de espías, independientemente del momento, sabe ir
adaptándose a los tiempos, dejando cintas excepcionales, pero eso ya es otra historia…
Fdo: Ponce de León

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