Hace poco leí por Twitter un debate sobre si en España sigue existiendo una izquierda "patriótica, ilustrada y no sentimentaloide".
A la izquierda se le puede criticar muchas cosas, pero en la presente entrada hablaremos de esas tres características mencionadas y su presencia en la corriente progre de este país.
Yo tendría claro mi respuesta si me preguntaran si en España sigue existiendo esa izquierda de la primera mitad del siglo XX. La respuesta obviamente sería un no rotundo. Al menos yo no veo vestigios de esas tres cosas (tanto en la izquierda como en cierta parte de la sociedad que se considera apolítica o incluso de derechas).
Si empezamos por la parte sentimental, es obvio que la sociedad es extremadamente sensible y políticamente correcta. Como dice Sánchez Dragó, desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial, hemos pasado de la épica propia del mundo antiguo y de las grandes guerras y conflictos armados (que se alargó hasta 1945) a una sociedad más lírica, buenista y donde los sentimientos están presentes en casi todos los aspectos de la sociedad, incluída, por supuesto, la clase política. No hay nada peor que un político sentimental, ya que limita dramáticamente su capacidad de legislar de forma equitativa.
La izquierda actual es tremendamente sensible. Cualquier comentario o crítica a lo que ellos consideran un correcto modus vivendi (véase ecologismo, animalismo, cosmopolitanismo e incluso vegetarianismo y otras corrientes del estilo) puede servir como excusa para el linchamiento. Desde hace un tiempo ya es imposible decir ciertas cosas en público porque puedes herir sensibilidades.
Era de esperar que una portada de periódico donde aparecen cientos de ataúdes de fallecidos durante la pandemia del coronavirus iba a levantar ampollas en la izquierda, sobre todo por dos razones: Una, por ver como atacan a su gobierno, y la otra, por mostrarles la macabra realidad. Una realidad donde cada día hay los mismos muertos que en cinco o seis once emes. Les ponen la muerte en la cara y empiezan a soltar soflamas morales. Pero claro, solo les interesa lo macabro para sus intereses (me resulta extraño que les encante el cine de Tarantino si luego se escandalizan con una portada llena de féretros). Sin duda, la generación más blandengue de la Historia.
La izquierda de antes aborrecería a esta generación de socialistas. Antes los partidos (y los sindicatos) tenían matones y pistoleros y no se andaban con medias tintas. Afortunadamente ya no ocurre esto, pero eso no quita que los progres de ahora tengan que tener esa insoportable actitud infantil. Se puede ser autoritario sin necesidad de armas. Una de los mayores problemas es su desconocimiento de la Historia y de la idealización de la República, lo que les ha llevado a pesar que los rojos de antaño eran como los de ahora: ecofriendly, gayfriendly, veggiefriendly y un largo etcétera de friendlys.
Respecto a lo patriótico, ya nada queda de la izquierda de la II República. Y aunque parte de esa izquierda quería convertir España en un satélite de la Unión Soviética, su sentimiento de patriotismo era infinitamente mayor.
Personajes como Lorca, Antonio Machado, Manuel Azaña o Unamuno entre muchos otros ilustres personajes afines a la República , tenían un apego por nuestro país que no tiene ningún progre de ahora. Dedicaron muchas de sus obras la patria, al estudio de la sociedad española y a analizar las cosas buenas y malas de España, pero siempre tratándola con respeto. Creo que esta gente renegaría al ver en que se ha convertido la izquierda. Una izquierda que escucha la palabra España y le entran urticarias. Una izquierda que detesta la historia de su país, su himno y su bandera.
En cuanto al ilustrismo ocurre lo mismo que con el patriotismo. Si antes había grandes nombres dentro de la cultura, como los ya mencionados Lorca o Machado (todos ellos rojillos, si, pero patriotas e incluso católicos), y donde podríamos seguir alargando la lista (Alberti, Aleixandre, Miguel Hernández...), ahora los referentes son personas del estilo de Antonio Maestre, Barbijaputa, Ana Pastor o alguna youtuber feminazi... De esto tampoco se salva la derecha, que también está llena de lenguaraces e ineptos.
Te pones a enumerar a ''intelectuales'' (nunca me gustó esa palabra) de la izquierda actual y es que no te sale ni uno (a Verstrynge le tenía como un hombre versado pero desde que un día dijo en la televisión que Cataluña con la aplicación del 155 iba a estar como Polonia en 1940 vi que la edad y algunas otras oscuras razones estaban haciendo chochear a ese tío). En cambio, muchos otros, como Sánchez Dragó, Fernando Savater o Esohotado, todos ellos antifranquistas de la época, conocedores de primera mano de lo que es el comunismo, se fueron haciendo cada vez más liberales y ahora la izquierda los llama fachas.
Ojalá una izquierda patriótica a la que no les chirríe la eñe de España o la rojigualda.
Ojalá una izquierda ilustrada como la de la Generación del 27.
Ojalá una izquierda menos infantil y sentimental que no se escandalice por ver cuatro tumbas.
Ojalá una izquierda ilustrada como la de la Generación del 27.
Ojalá una izquierda menos infantil y sentimental que no se escandalice por ver cuatro tumbas.
Fdo: Viriato
Comentarios
Publicar un comentario