En las últimas semanas, y a causa del coronavirus, están a la orden del día (aparte de los aplausos y la insoportable canción Resistiré) todo tipo de análisis estadísticos, gráficas, curvas, modelos de previsión sobre como afectará la pandemia a la sociedad...
En los momentos más duros de la epidemia, las cifras totales de mortalidad no hacían más que crecer de forma exponencial, cuando cada jornada había 800 o 900 nuevos fallecidos, cada día que pasaba las cifras muertos y contagios caían como una losa sobre el ánimo de toda la sociedad... un momento, ¿A todos?.
Cuando la famosa curva empezó a aplanarse empezó a surgir un macabro movimiento al que personalmente he bautizado como estadistiquismo. Como es un término totalmente inventado por mi, me permitiré el lujo de ponerle una definición: rama de la estadística que deshumaniza los datos que analiza. Otra cosa propia de esta ciencia es su exacerbado triunfalismo y optimismo cuando la situación empieza a mejorar.
Pongamos todo esto en contexto: tras varios días consecutivos superando los 800 fallecidos diarios y llegando a las casi mil defunciones el día 2 de Abril, la cosa empezó a "mejorar". La dichosa curva de mortalidad adquirió una trayectoria descendente, que, a fecha de hoy, y aunque estemos lejos de superar esto, sigue con esa dinámica menos escabrosa.
Los estadistiquistas empezaron a salir a la luz cuando la cifra de muertos empezó a descender por debajo de los 800-700 fallecidos. Twitter y algunas tertulias de la televisión se inundaron de gente que, en un mismo tuit o frase era capaz de poner, y con unas pocas palabras de separación, los términos ''excelente"y "fallecidos". Aquí van algunos ejemplos de estadistiquismo extremo:
Está bien analizar datos, pero lo siniestro es ese ambiente festivo del tuit y las expresiones que usa. Aquí un servidor es defensor acérrimo de lo científico y el progreso tecnológico, pero nunca perdiendo el pensamiento humanista ni despreciando las vidas de los fallecidos como hace este ser ridículo. Lo siento, pero hasta que la cifra de muertos sea 0, en este blog desde luego no nos va a parecer ''excelente'' ningún dato. Tras cada fallecido hay una historia, un funeral al que no ha podido asistir nadie, unos nietos sin abuelo o unos hijos sin padre o madre. Basta ya de analizar las muertes como simples datos. Esa forma de análisis está bien, por ejemplo, en el deporte. Aquí no.
Otra sección del estadistiquismo , aunque su optimismo y regocijo bebe de otra fuente, es la de los lameculos del "Gobierno de Coalición". Como los datos van siendo progresivamente más esperanzadores, achacan la favorable evolución de la crisis al buen hacer de su Líder Supremo y su séquito. Cuando había más de novecientos fallecidos diarios no os creáis que asumieron la culpa o hicieron autocrítica... ¡Le cargaron el muerto (nunca mejor dicho) a los recortes del mandato de Rajoy!. M
En los momentos más duros de la epidemia, las cifras totales de mortalidad no hacían más que crecer de forma exponencial, cuando cada jornada había 800 o 900 nuevos fallecidos, cada día que pasaba las cifras muertos y contagios caían como una losa sobre el ánimo de toda la sociedad... un momento, ¿A todos?.
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| La dictadura del dato |
Cuando la famosa curva empezó a aplanarse empezó a surgir un macabro movimiento al que personalmente he bautizado como estadistiquismo. Como es un término totalmente inventado por mi, me permitiré el lujo de ponerle una definición: rama de la estadística que deshumaniza los datos que analiza. Otra cosa propia de esta ciencia es su exacerbado triunfalismo y optimismo cuando la situación empieza a mejorar.
Pongamos todo esto en contexto: tras varios días consecutivos superando los 800 fallecidos diarios y llegando a las casi mil defunciones el día 2 de Abril, la cosa empezó a "mejorar". La dichosa curva de mortalidad adquirió una trayectoria descendente, que, a fecha de hoy, y aunque estemos lejos de superar esto, sigue con esa dinámica menos escabrosa.
Los estadistiquistas empezaron a salir a la luz cuando la cifra de muertos empezó a descender por debajo de los 800-700 fallecidos. Twitter y algunas tertulias de la televisión se inundaron de gente que, en un mismo tuit o frase era capaz de poner, y con unas pocas palabras de separación, los términos ''excelente"y "fallecidos". Aquí van algunos ejemplos de estadistiquismo extremo:
| La buena noticia viene de los fallecimientos |
Está bien analizar datos, pero lo siniestro es ese ambiente festivo del tuit y las expresiones que usa. Aquí un servidor es defensor acérrimo de lo científico y el progreso tecnológico, pero nunca perdiendo el pensamiento humanista ni despreciando las vidas de los fallecidos como hace este ser ridículo. Lo siento, pero hasta que la cifra de muertos sea 0, en este blog desde luego no nos va a parecer ''excelente'' ningún dato. Tras cada fallecido hay una historia, un funeral al que no ha podido asistir nadie, unos nietos sin abuelo o unos hijos sin padre o madre. Basta ya de analizar las muertes como simples datos. Esa forma de análisis está bien, por ejemplo, en el deporte. Aquí no.
Otra sección del estadistiquismo , aunque su optimismo y regocijo bebe de otra fuente, es la de los lameculos del "Gobierno de Coalición". Como los datos van siendo progresivamente más esperanzadores, achacan la favorable evolución de la crisis al buen hacer de su Líder Supremo y su séquito. Cuando había más de novecientos fallecidos diarios no os creáis que asumieron la culpa o hicieron autocrítica... ¡Le cargaron el muerto (nunca mejor dicho) a los recortes del mandato de Rajoy!. M
"Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia,
nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos
demasiado, sentimos muy poco. "
El Gran Dictador (1940)
Fdo: Viriato

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